La «Estrategia fiscal» desde el punto de vista correcto.

Publicada el 14 de junio de 2021

En muchas ocasiones como contribuyentes o profesionales escuchamos recomendaciones que pueden sonar buenas, pero resultan ilícitas.

El término planeación fiscal, estrategia fiscal, entre otros, se escuchan en la práctica profesional en el día a día como instrumentos lícitos o ilícitos, que «permiten» al contribuyente una reducción de la carga fiscal de sus negocios, las cuales en el 95% de las ocasiones resultan ser recomendaciones que no están apegadas a la ley, ya que comprometen la materialidad de las operaciones, así como su razón de negocios.

Acciones como las mencionadas anteriormente se les conoce de diversas maneras de acuerdo a las leyes vigentes como; «Defraudación fiscal» ante el Código Fiscal de la Federación en su Artículo 108, que dice lo siguiente:

«Comete el delito de defraudación fiscal quien con uso de engaños o aprovechamiento de errores, omita total o parcialmente el pago de alguna contribución u obtenga un beneficio indebido con perjuicio del fisco federal.«

«Simulación» ante el Código Civil Federal en su Artículo 2180, que dice:

«Es simulado el acto en que las partes declaran o confiesan falsamente lo que en realidad no ha pasado o no se ha convenido entre ellas.«

y la más reciente; «Delincuencia organizada» de acuerdo a la «Ley federal contra la delincuencia organizada» en su Artículo 2 Fracción VIII-Bis.

La planeación fiscal consiste en una previsión de los actos por ocurrir en materia fiscal; analizar las consecuencias fiscales de los actos financieros y jurídicos que uno como contribuyente esta por hacer. Si ya realizaste el acto y apenas verás la parte fiscal, esto ya no es planeación, ya que empezaste el acto sin prever los pasos siguientes y has optado por trabajar sobre la marcha.

Una parte que vale la pena analizar durante una planeación fiscal, son los beneficios fiscales que la ley te otorga según tu perfil como contribuyente y saber aprovechar para sacar una ventaja de estas. La ley en varias ocasiones nunca dirá cuales puedes aplicar y te dará muy poca información de como utilizar dichos apartados en tu favor, pues el beneficio lo podrás ver hasta una vez aplicado dichos criterios. Vamos a ejemplificar una planeación fiscal sencilla con una serie de datos.

Caso práctico de planeación fiscal

Una persona moral, sociedad civil con 10 socios, cada quién con una parte igual del patrimonio aportado; esta a punto de cerrar el ejercicio fiscal 2021 con una utilidad fiscal prevista de $1,000,000, por lo que siguiendo la tasa de ISR vigente del 30% para personas morales, obtendríamos un pago de ISR del 30%, equivalente a $300,000 pesos. Dentro de la planeación, los socios esperaban recibir un rendimiento de utilidades, pero no esperaban que gran parte se tuviese que pagar en ISR, dejándolos sin una utilidad para poder hacer crecer la oficina en la que trabajan. 

¿Se tendrá que pagar el ISR correspondiente, o habrá alguna alternativa antes de terminar el ejercicio?
(=) Ingresos…………. $ 3,000,000.00(-) Deducciones……. $ 2,000,000.00(=) Utilidad Fiscal….. $ 1,000,000.00(*) Tasa ISR…………………………. 30%(=) ISR a pagar……….. $ 300,000.00

Citemos el conocido Artículo 25 de la Ley del Impuesto Sobre la Renta que nos habla sobre las deducciones autorizadas de las personas morales, específicamente la fracción IX:

«Los anticipos y los rendimientos que paguen las sociedades cooperativas de producción, así como los anticipos que entreguen las sociedades y asociaciones civiles a sus miembros, cuando los distribuyan en los términos de la fracción II del artículo 94 de esta Ley«.

Un fragmento de la ley que por su simplicidad no se ve el beneficio hasta que se pone en práctica.

Los anticipos de rendimientos pueden disminuir la utilidad fiscal sobre la que se grava el ISR de acuerdo al artículo mencionado, sin embargo a primera vista, el razonamiento lógica podría indicar que sería lo mismo darlo antes o después, ya que de igual manera se deben pagar retenciones de ISR cuando estos se dan de manera anticipada, cuando no es así. Si entregamos de manera anticipada el $1,000,000 de pesos a los 10 socios de acuerdo a su aportación correspondiente, el cálculo de ISR quedaría así.

(=) Ingresos…………. $ 3,000,000.00(-) Deducciones……. $ 3,000,000.00  (Se suma los anticipos)(=) Utilidad Fiscal………………. $ 0.00(*) Tasa ISR…………………………. 30%(=) ISR a pagar…………………..$ 0.00

Ahora, calcularemos la retención de ISR anual por los $100,000 pesos de anticipos que recibió cada uno de los socios de acuerdo con el Artículo 94 de La Ley del Impuesto sobre la Renta.

Rendimiento Ant.  $ 100,000.00(-) Limite inferior….. $ 65,651.08(=) Exc lim inf……..  $ 34,348.92(*) % Exc Lim Inf………….. 10.88%(=) Imp. Marg……….. $ 3,737.16(+) Cuota fija………… $ 3,855.14(=) Ret. ISR………….. $ 7,592.30

Ahora que sabemos que el pago de la retención correspondiente es de $7,592.30 por cada $100,000 que hemos repartido en el ejercicio a los 10 socios, solamente queda hacer una operación simple:

$7,592.30 x 10 (pagos) = $75,920.30

Como podemos analizar, esta planeación fiscal empezó con un pago de ISR previsto por $300,000 pesos, sin embargo al apegarnos a un beneficio de la ley, como lo son las deducciones autorizadas, hemos reducido dicha contribución a un total de $75,920.30, es decir, reducimos la carga fiscal en un 74.69%, la cual puede que en ciertas variantes disminuya o aumente según sea el caso de la persona moral en cuestión.

De acuerdo con este sencillo ejercicio, podemos encontrar que la planeación fiscal no se trata de una evasión, ni mucho menos una simulación absoluta o parcial de los actos, se busca con ella poder encontrar los beneficios que esta puede proveer o planificar movimientos que podrían resultar inesperados si no se les analiza con anterioridad. De igual manera se pueden realizar planeaciones en distintos momentos del ejercicio fiscal o también para personas físicas, con el objetivo de obtener beneficios lícitos o menores cargas fiscales.

Autor: LCPF. y LCLI. Eduardo Ramírez Pulido

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